Resiliencia y flexibilidad: los nuevos valores de la arquitectura hospitalaria
La reciente lucha contra el Covid-19 ha dejado varias enseñanzas de gran relevancia para la arquitectura hospitalaria. Desde entonces, características como la preparación, la prevención y la adaptación se han revalorizado dentro del diseño de hospitales.
Históricamente, la estructura del hospital ha ido cambiando, desde el tipo basilical, la forma en cruz o el bloque, para dar respuesta de manera directa a las enfermedades del momento. Actualmente, las necesidades cambian cada vez más rápido, y es por ello que se requiere de un sistema estructural modular y flexible que establezca unas bases que se puedan transformar y adaptar según se requiera.
Retos que enfrentar
El primer aspecto al que tendrá que hacer frente el hospital del futuro es a la evidente tendencia demográfica al alza que existe actualmente. Las personas son cada vez más longevas y, en España, la población de 60 años es más numerosa que la de 5. Al diseñar estos nuevos centros se deberá tener en cuenta la ampliación que estos precisarán con el tiempo, pero también la adaptación de uso al paciente envejecido, que requiere más facilidades y comodidades.
El segundo reto se enfrenta con el cambio en el uso que hace la sociedad del hospital. En el modelo actual, el enfermo se diagnostica a partir de unos síntomas, se receta una terapia, se cura y sale. El modelo del futuro parte del chequeo y de la prevención rutinaria frente a la predisposición genética de cada individuo, un diagnóstico basado en los síntomas y una personalización del tratamiento y la cura, además de tratamientos de regeneración basados en prótesis y otros sistemas. Lo que esto conlleva es que la población acudirá de manera rutinaria al hospital, por lo que este deberá estar más integrado en las ciudades y en la vida de los habitantes.
Como hemos visto, las pandemias cambian completamente, y con ellas, la necesidad de organización del hospital. Es por ello que el edificio debe ser modificable y adaptable a las nuevas necesidades que cada una requiera. Esto debe incluir también la facilitación de buenas estructuras físicas al personal sanitario para que pueda trabajar de forma óptima incluso en los momentos más tensos.
Avances tecnológicos
Todo lo que pueda ser automatizado, se automatizará. Esto no significa una desaparición del personal, sino una mejora en tiempos de atención, con novedades como:
- El paciente digital: El tratamiento de una enfermedad en el hospital queda en un segundo plano para dejar paso a una atención online.
- Atención hospitalaria a distancia: Los profesionales utilizarán herramientas de mensajería para comunicarse con los pacientes y con otros médicos sobre los problemas de salud, mediante plataformas cada vez más completas.
- Transformación del sistema sanitario: Con la aplicación de la inteligencia artificial, la robótica y la realidad virtual, se pasa de un sistema limitado a un sistema transversal y global.
- Medicina 4P: predictiva, preventiva, personalizada y participativa.
- Las consultas virtuales, las operaciones a distancia a través del 5G, la realidad aumentada o los brazos robóticos para operaciones quirúrgicas cobrarán cada vez más importancia.
Un ejemplo de ello es el nuevo bloque quirúrgico del Hospital Sant Joan de Déu, equipado con quirófanos de alta tecnología.
Qué podemos esperar de los hospitales del futuro
Para enfrentarnos a los retos comentados anteriormente, el tiempo de construcción de un hospital debe reducirse considerablemente. En España se puede tardar hasta 12 años desde la planeación hasta la finalización de un proyecto, pero en ese tiempo han transcurrido tres ciclos de innovación médica que harán que el hospital este obsoleto una vez construido.
Es por ello que todos los edificios deben contar con planes de emergencia contra pandemias para poder organizar y segregar de manera clara los espacios en un tiempo récord, así como tener la capacidad de adecuarse a los cambios funcionales requeridos por el momento, incluso a la incrementación de su capacidad en todos los espacios, no solo durante su construcción, sino también posteriormente. El hospital del futuro debe ser flexible y mutante.
Los hospitales post-pandemia deben ser organizados, con circulaciones claras y ordenadas, pero sobre todo deben ser resilientes para hacer frente a las necesidades del futuro.
PINEARQ ha trabajado bajo esta premisa en proyectos como el Hospital del Mar, el cual lleva años adaptándose a las necesidades actuales bajo pequeñas reformas que interfieren lo menor posible con la actividad rutinaria. Recientemente, el consorcio WILSON incluyó a este hospital como uno de los casos piloto de su proyecto sobre innovación tecnológica.
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- Tecnología en espacios sanitarios para el paciente pediátrico (Pinearq, 2023)
- WILSON: Gemelos digitales (Pinearq, 20224)