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arquitectura hospitalaria

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Arquitectura Hospitalaria

Un equipamiento sanitario busca atender las necesidades, individuales y colectivas, de mantenimiento, control y mejora que afectan el bienestar físico, mental y social. La arquitectura hospitalaria, entonces, define, crea y desarrolla la infraestructura física donde se satisfacen esas demandas. Son también lugares emocionales, donde se comparten noticias positivas o negativas, en los que puede cambiar radicalmente la visión y actuación sobre la vida.

Arquitectura Médica

Las profundas transformaciones del ámbito científico, tecnológico, económico y cultural que ocurrieron a lo largo del siglo XX establecieron un modelo hospitalario cada vez más complejo. Factores como la diferenciación y la optimización de circuitos funcionales, la disparidad de costes de instalación y mantenimiento entre construcción exterior e interior, la iluminación y ventilación artificiales, han consolidado un modelo de hospital ultra-compacto y de reducida calidad espacial y material. Esta coyuntura encierra una contradicción importante: gran parte de los espacios donde se realizan las diversas terapias son poco terapéuticos, con una ausencia total de confort.

Diversos estudios realizados en este siglo XXI apuntan a una correlación entre ciertas características espaciales y constructivas, y el equilibrio y el bienestar de los pacientes. Las calidades ambientales y de confort de los espacios destinados a la medicina, y la relación entre estos y los usuarios, se revelan así fundamentales en el equilibrio psicológico y anímico de estos últimos.

Proyectos arquitectónicos de hospitales

En la concepción del proyecto hospitalario se deberían considerar las características que, no siendo específicamente medicinales, crean las condiciones favorables para el equilibrio físico y mental. La arquitectura no cura pero influye directamente en el proceso de curación, mejora la calidad de vida y la convalecencia. Aunque un hospital o una residencia sanitaria sean edificios de dimensiones XXL, no se debe perder la dimensión humana y el carácter doméstico de los espacios. Por eso, para Pinearq, la creación de espacios de alta tecnología humanizados es una prioridad, un principio arquitectónico fundamental de diseño.

La arquitectura hospitalaria —entendida también como la forma y el funcionamiento de los espacios— optimiza los procesos médicos, garantiza estándares de calidad, mejora los tiempos de atención y acoge confortablemente a pacientes, acompañantes y personal médico. Es por eso que Pinearq diseña hospitales y residencias sanitarias centrados en los usuarios, con programas funcionales flexibles y espacios arquitectónicos mutables en el tiempo y en el uso. La apuesta es por estructuras inteligentes que permitan acomodar las rápidas y continuas innovaciones médicas.

Se deben tener en cuenta las condiciones arquitectónicas que influyen en el bienestar y en el equilibrio de las personas, tales como la proporción y la escala de los espacios; la relación entre interiores y exteriores, con una continuidad visual y una relación directa con el lugar; la articulación de circuitos y zonas públicas-privadas; las calidades de los materiales (textura, forma, color, detalles, interactividad); el equilibrio entre opacidad y transparencia, el aprovechamiento de los factores naturales (aire, luz, orientación solar, acústica). El valor de estas características varía en cada edificio pero forman parte integral del diseño.

A nivel estratégico, un hospital y una residencia sanitaria deben derrumbar la valla entre este edificio y la ciudad. Esta conexión con el contexto debe convertirse en un intercambio mutuo, en el que no solo los propios usuarios de los edificios entran y salen, sino que la ciudad aproveche los servicios complementarios de ese equipamiento: espacios públicos, aparcamientos, salas comunes, servicios básicos, áreas comerciales, oficinas bancarias, restaurantes y cafés.