HOSPITALES INDUSTRIALIZADOS: RECUPERANDO A LELÉ

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La construcción prefabricada remite, generalmente, a edificios de baja calidad que se levantaron para afrontar crisis habitacionales profundas, como los bloques aislados construidos en la antigua Unión Soviética después de la segunda guerra mundial o los polígonos construidos en España durante los últimos años de la época franquista. La búsqueda de tecnologías de construcción de bajo costo y de rápida ejecución llevó a experimentar con procesos industrializados a escala masiva, a través de fábricas de rápida producción. No solo se trataba de un diseño arquitectónico de vivienda mínima para los habitantes de esos edificios, sino que la manufactura de los prefabricados era de baja calidad. En la actualidad, no obstante, la industrialización y la serialización de los procesos constructivos son un modelo de más calidad, rapidez y rentabilidad.

En la arquitectura hospitalaria surgió un ejemplo excepcional que, bajo la misma búsqueda de rapidez y agilidad, se ha convertido en un modelo fundamental de industrialización de la construcción de hospitales. João Filgueiras Lima (1932-2014), apodado Lelé, fue un arquitecto brasileño que buscó soluciones arquitectónicas y constructivas que pudieran hacerse realidad en un país con el tamaño y las necesidades de Brasil. Diseñaba, entonces, formas simples que pudieran construirse a bajo coste. La prefabricación en serie que logró permite convertir programas sofisticados y altamente tecnológicos en una arquitectura sencilla y delicada.

Lelé estaba profundamente conectado con la cultura y con el trabajo artesanal de su país y fue capaz de traducir al contexto brasileño las influencias de la arquitectura que estudió y visitó. Siempre tuvo una relación directa y profunda con la naturaleza, era un ecologista cuando el sustantivo no estaba tan gastado. Y por eso, buscaba escoger la forma geométrica más lógica para cada material. Era consciente de que se necesita una comprensión estructural intensa e inmensa de los materiales para poder usarlos con total libertad.

Lelé es conocido internacionalmente por el diseño y la construcción de la red de hospitales Sarah Kubitschek, aunque su portafolio es mucho más extenso. Lelé diseñó 10 edificios de esa red: Brasilia (1980), São Luis (1993), Salvador (1994), Belo Horizonte (1997), Fortaleza (2001), Rio de Janeiro (2001), Brasilia (2003), Macapá (2005), Belém (2007) y Rio de Janeiro (2009). En este escrito, nos centraremos en el primero y el último: el centro construido en Brasilia en 1980 y el de Rio de Janeiro completado en 2009.

Para estos hospitales, Lelé propone espacios cálidos y confortables, que mejoren el bienestar del paciente y aceleren el proceso de curación: una revolución en la humanización de la arquitectura hospitalaria que comenzó en 1980. Asimismo, por su preocupación en tener un cuidado extremo en la utilización de recursos naturales, la construcción modular y prefabricada se convirtió en la expresión de una arquitectura sostenible.

Prefabricación y modulación en los hospitales de la red Sarah

En el año 1992, la red creó el CTRS –Centro de Tecnología de la Red Sarah– en un terreno del hospital en Salvador. El objetivo principal de este centro es industrializar el diseño y la construcción de todos los edificios de la red, lo que debía revertir en menos costes y menos tiempo en obra. Además, en este centro también se diseñan y fabrican los elementos necesarios para el equipamiento hospitalario y se encargan del mantenimiento de las instalaciones de la red.

El centro funciona en edificios de planta baja, comunicados entre sí, donde se encuentran los talleres de metalurgia pesada y ligera, mortero armado, carpintería y plástico. Lelé creía en la integración: de saberes, de oficios, de producción, así que en un altillo, en uno de los edificios, se localizaba su despacho. Nunca quiso cobrar honorarios sino, simplemente, un salario por su trabajo.

Desde este lugar de fabricación, la industrialización es completa: desde la estructura, los forjados y las cubiertas de los edificios hasta objetos y mobiliario para los hospitales. Bajo la coordinación técnica de Lelé, participaron diversos profesionales en el diseño de cada hospital de la red: arquitectos, paisajistas, artistas, ingenieros civiles, ingenieros mecánicos y eléctricos. Así que el proyecto arquitectónico se desarrolla al tiempo que el estructural y el paisajismo. Con esto, las piezas prefabricadas pueden ejecutarse desde el inicio, durante el desarrollo del diseño arquitectónico. Muchas veces, por eso, el nivel de detalle de los proyectos es altísimo: hasta 10.000 dibujos, algunos a escala 1:1, que detallan las partes y el montaje en obra.

Scketh_PrefabBrasilia.jpg Detalle de piezas prefabricadas para el centro construido en Brasilia (1980)

No solo se opta por la industrialización de la construcción con la prefabricación de elementos que aceleran y agilizan los procesos, sino que se escoge la modulación. Las medidas planteadas para la modulación escogida por el arquitecto responden a los materiales de revestimientos (sobre todo pavimentos), bajo la premisa de reducir los desperdicios y de racionalizar el consumo. Responden, también, al tamaño de las camas y a la necesidad de privacidad entre pacientes. La modulación, entonces, se estandariza en 1,25m, aunque también utilizan módulos de 1,10 a 1,20m. No hay modulación vertical (solo horizontal) y se determina según las necesidades de cada proyecto.

Finalmente, es importante añadir que las piezas se revisan en fábrica para evitar problemas durante el montaje definitivo. En casos específicos y complejos, como la cúpula del auditorio en Rio, los elementos se ensamblan en la fábrica (sin soldar definitivamente), se comprueba el montaje y los posibles defectos, se desmonta y se envían a obra.

Sarah Brasilia (1980). Rehabilitación de patologías neurológicas y ortopédicas

Este hospital reúne las funciones de un hospital con la gestión hospitalaria, la investigación y la formación. Se localiza en el ala Sur del plan piloto de Brasilia, en un zona densamente poblada y con pocas áreas verdes.

Al ser el primero, con este edificio se crearon y consolidaron los conceptos y las técnicas del proceso de creación de la red, tanto a nivel médico como arquitectónico. Este centro se creó con la mejor tecnología hospitalaria del momento.

Sarah_Brasilia3.jpg El edificio se construyó completamente con piezas prefabricadas de hormigón. En primer plano, los módulos de la cubierta del sótano permiten la entrada directa de ventilación e iluminación naturales

Lelé creó un bloque en altura escalonado en el sentido oeste-este que permite la entrada controlada de ventilación y luz naturales. Esa disposición de los forjados permite la creación de terrazas ajardinadas, que se convierten en espacios verdes terapéuticos de fácil acceso para pacientes y técnicos.

Paralelo a este volumen, sobresale un cobertizo de piezas prefabricadas de hormigón armado (a las que llama sheds) que facilitan la entrada de ventilación y luz natural. Como los mecanismos constructivos disponibles para prefabricar estos elementos eran limitados en el momento de la construcción, los tramos que conforman esta cubierta se diseñan con líneas rectas muy marcadas.

La transformación constante de los equipamientos utilizados por el personal y la adaptación a nuevas tecnologías hicieron que se optara por un sistema constructivo que permitiera espacios flexibles para que cada sector pudiera crecer independiente, sin perjudicar las circulaciones internas. Incluso, si el número de camas aumenta, se garantiza la ocupación racional del contexto urbano.

Con estas premisas, junto con la voluntad de facilitar la futura gestión del mantenimiento y de reducir el coste y el tiempo de la obra, Lelé propuso un módulo de 1,15m x 1,15m que se apoya sobre vigas dobles que descansan sobre pilares, también dobles, separados 6,90m y fundidos in situ.

Se estandarizaron y prefabricaron los elementos de construcción: estructura, divisiones internas, equipamientos, sellamientos o luminarias. La estructura del edificio, entonces, se conforma con vigas continuas Vierendeel que reciben el peso de las losas prefabricadas. Estas vigas son, a la vez, las fachadas; su disposición alternada horizontalmente permite bloquear la visión hacia el interior y, al mismo tiempo, permite la entrada directa de luz natural. Este movimiento de las vigas libera la parte alta de la doble altura, así que se forman terrazas ajardinadas que, además, se integran visualmente con el piso superior a través de las ventanas acristaladas creadas en los agujeros de las propias Vierendeel.

Sarah Rio de Janeiro (2009). Neurorehabilitación y neurociencias

Este centro ofrece únicamente atención ambulatoria, sin emergencias ni hospitalizaciones. Se trata de la última instalación construida de la red y se localiza en Barra de Tijuca, un barrio de la periferia de Rio de Janeiro. La humedad y el clima cálido, así como el terreno pantanoso y un entorno recién urbanizado, condicionaron las decisiones arquitectónicas. Era fundamental sortear las inundaciones con un drenaje adecuado.

Como en el primer centro, la arquitectura de esta unidad es fundamental: los espacios amplios favorecen el trabajo interdisciplinario entre el personal médico y el intercambio de experiencias entre los pacientes. En este caso, se intentaron solucionar los problemas encontrados en anteriores hospitales.

Sarah-Rio-de-Janeiro_3.jpg Vista aérea del hospital Sarah en Rio de Janeiro

En este proyecto predomina el aprovechamiento de los elementos naturales del lugar para crear un ambiente confortable. Lelé creó un jardín con una laguna que canalizara los excedentes en época de lluvia, así que protege de posibles inundaciones y ayuda en la humidificación del ambiente. Paralelos a este jardín, diseñó dos grandes naves horizontales, de poca altura, con las cubiertas configuradas por piezas abovedadas en forma de pétalos. La estructura se compone de pilares, vigas de acero y forjados prefabricadas de hormigón armado. Se destaca el auditorio: una esfera inclinada y semienterrada coronada por una cúpula que se abre para dejar pasar la luz natural al interior, específicamente sobre el escenario.

Lelé planteó tres alternativas de ventilación: aire natural, natural forzado y aire acondicionado. La primera se produce a través de las aberturas en las piezas de las cubiertas; la segunda aprovecha el aire captado por ventiloconvectores (fan-coils), se enfría en los ductos localizados en la planta técnica y se impulsa hacia los ambientes interiores. El sistema de aire acondicionado, finalmente, solo se utiliza cuando sea necesario.

Hospitales industrializados

Lelé se centraba en la rapidez y en la economía de la construcción. Hablaba de la optimización en el uso de materiales y en la reducción del impacto de la construcción en el medio ambiente. El control de calidad era permanente, desde el inicio del diseño hasta la conclusión del edificio, para que la eficiencia económica y la ambiental fueran posibles.

Este sistema constructivo de elementos prefabricados permite flexibilidad en las etapas de construcción y, sobre todo, en futuras ampliaciones de los hospitales. Esto es fundamental en un edificio de este tipo ya que debe adaptarse a la evolución de las técnicas, de los tratamientos y de los equipamientos asistenciales.

Hoy, la metodología BIM, que poco a poco se considera común en el proceso de diseñar y construir edificios, se incorpora en este proceso de prefabricación. Además, con la agilidad constructiva de la industrialización se disminuyen las emisiones y los desplazamientos de material (en bruto). Abogamos, por eso, por rescatar los procesos de Lelé para convertir la construcción industrializada de hospitales en una realidad efectiva.