Albert de Pineda

Fundador Pinearq-Director General
1980
Albert de Pineda i Álvarez nació en Barcelona en el 1953. Se graduó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona en el 1980 y en seguida empezó su carrera profesional. En el año 1988 fundó el Estudio de arquitectura Pinearq. Su sede principal se estableció en Barcelona, dedicándose principalmente a la prestación de servicios técnicos cualificados en Arquitectura y Urbanismo con un equipo compacto de trayectoria conjunta, aunque con experiencia previa en el campo sanitario desde 1980. Los primeros proyectos se desarrollaron en España, como el Hospital del Mar de Barcelona, para luego seguir en otros países europeos, como Alemania, Italia, Portugal, colaborando en cada momento con sociedades y profesionales de cada país que han aportado siempre un diferencial importante a cada proyecto. El estudio fue creado con el objeto de coordinar las diversas especialidades que intervienen en el proceso de creación y desarrollo constructivo, consolidando una organización que permite adaptarse a la realización de proyectos de distinta complejidad. La arquitectura es un hecho físico, es experiencia de los hechos materiales y dar un orden material a las cosas. Uno de los objetivos de la arquitectura es hacer que la vida sea más emocionante para las personas, es decir para que se produzcan sensaciones en el simple estar, trabajar y vivir. Estas coordenadas se activan por distintos medios, mediante la organización de lo físico, lo material, es una forma que supera la idea del funcionalismo, es un paso más. El edificio se debe integrar con el contexto y los espacios interiores deben de ser amables con el usuario. Hay que domesticar el equipamiento porque son los nuevos hitos colectivos de las ciudades y pueblos de este siglo. En el campo de la arquitectura hospitalaria se deberán crear edificios que permitan evolucionar y cambiar sin traumas. En los próximos 10 años la medicina evolucionará mucho y los edificios actuales serán muy difíciles de adaptarlas a las nuevas demandas que la ciencia médica nos pedirá. Habrá grandes cambios de la medicina curativa a la medicina preventiva gracias a los avances en genética, por tanto se deben hacer edificios que puedan seguir este avance tan rápido de la ciencia médica, edificios evolutivos. Se tendrá pensar a edificios flexibles, con estructuras abiertas para hacer fáciles los cambios y los desarrollos de las funciones que se realizan en un hospital y permitir alojar las nuevas instalaciones que aparecerán. Se tendrá que pensar a un tipo de edificios que ya fueron teorizados durante el siglo pasado, por ejemplo con Archigram, pero que en aquel momento las condiciones tecnológicas y las económicas no las pudieran realizar y en cambio ahora serán imprescindibles y útiles. Ahora buscamos una arquitectura hospitalaria indeterminada, que puede crecer en relación al cambio de los requerimientos, tanto funcional como tecnológicamente. Intentaremos alejarnos de la idea de monumento acabado, el cual no puede modificarse.